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Reyna Sosa lleva una década vendiendo en la calle en el corazón de Columbia Heights. Casi todos los días, vende antojitos – bocadillos en forma de trozos de mango y sandía, taquitos, yuca con chicharrón – y muchos sabores de atole, la bebida caliente de maíz. Se ha convertido en una figura habitual en la acera de la calle 14 e Irving NW, donde otros vendedores ambulantes ofrecen sus productos a los peatones.
Durante su tiempo como vendedora ambulante, Sosa dice que ha podido construir su propio negocio y también cubrir las necesidades médicas y dentales de sus seis hijos. Sin embargo, no tiene licencia, y dice que ha sido difícil entender las leyes actuales de venta ambulante del Distrito y su aplicación.
“Cuando empezamos a vender, la policía nos maltrataba y acosaba”, dice Sosa, que nació en México y lleva más de 20 años viviendo en el Distrito de Columbia. “En cada momento, en cada instancia, tenemos que correr con nuestros carros”.

Si bien un reciente cambio en el código penal de D.C. despenalizará la venta ambulante sin licencia en el 2025, en la actualidad es un delito que puede exponer a las personas a multas y arrestos. En años anteriores, Sosa dice que ha recibido multas de 300 dólares e incluso le han confiscado la mercancía, lo que a veces puede suponer una pérdida de ingresos de 200 dólares adicionales.
“No somos delincuentes sólo por vender en la calle”, dice Sosa. “Somos simplemente personas que intentan sobrevivir”.
Sin embargo, para personas como Sosa, el proceso de solicitud de una licencia puede ser difícil y confuso. Dice que ya ha intentado solicitarla antes, y lo describe como un frustrante ir y venir con las agencias de D.C. para proporcionar los documentos adecuados, pero sin resultado.
“Creo que por parte de ellos ha habido muchas trabas. Porque nosotros mostramos la mejor disposición para hacer todo lo posible para obtener una licencia”, dice Sosa.
El martes, Sosa se unió a más de una docena de vendedores ambulantes y a sus defensores en una zona de venta “pop-up” organizada frente al edificio Wilson, donde se encuentra la oficina del presidente del Consejo de Washington, Phil Mendelson.
Los organizadores instalaron una carpa y mesas en la acera de Pennsylvania Avenue NW. Además de los antojitos de Sosa, los vendedores vendían sombreros de invierno, joyas, artículos tejidos y cocos frescos. Los miembros del grupo musical Son La Lucha también interpretaron música, incluida la “Canción del vendedor ambulante”, que estaba dedicada a Mendelson. Según los organizadores, nadie fue citado ni recibió multas.

A principios de este mes, Mendelson celebró una audiencia pública sobre dos proyectos de ley que despenalizarían la venta ambulante antes de 2025 y reestructurarían las zonas de venta, respectivamente. Sin embargo, al no haber fechas de seguimiento para que el Consejo de D.C. se pronuncie sobre los proyectos de ley 24-49 y 24-50, los vendedores piden al Presidente que actúe ya.
“Cada año se nos ha hecho más difícil”, dice Sosa. “Por eso decimos: ‘Otro año no'”.
Geoff Gilbert, director de la organización sin ánimo de lucro Beloved Community Incubator, dice que es crucial que los dos proyectos de ley reciban una fecha de audiencia el 6 de diciembre si va a haber alguna posibilidad de aprobarlos antes del nuevo año.
“La ventana es más o menos entre hoy y otra semana”, dice Gilbert. “El concejo puede actuar en ese plazo. No hay nada que les impida actuar”.
El concejal Mendelson no pudo ser localizado de inmediato para que hiciera comentarios.
A principios de este mes, el B.C.I. publicó un informe que analizaba los datos de detenciones por venta ambulante de la Comisión de Sentencias del Distrito de Columbia. El informe encontró que más del 95% de los vendedores arrestados entre el 1 de enero de 2018 y el 30 de septiembre de 2022 se identificaron como negros, indígenas o personas de color. Según Gibert, esos vendedores no pueden permitirse esperar hasta la primavera.
“Si deciden no actuar, entonces nos quedaremos con el statu quo, que es muy violento y racista hacia los vendedores”, continúa Gilbert.
Para Alfredo Castro, un músico local, la aprobación de los dos proyectos de ley a finales de año significaría que los vendedores ambulantes podrían centrarse en ganarse la vida en lugar de temer por las detenciones o las multas.
“Soy un inmigrante. Soy un miembro de la comunidad. Y creo que es justo que los trabajadores quieran trabajar en paz”, dijo Castro, que escribió e interpretó una canción dirigida a Mendelson para apoyar los proyectos de ley.

Entre los que apoyan a los vendedores ambulantes y a los dos proyectos de ley se encuentra Maxine Davis, que compró comida y atole en el pop-up. Davis es la directora de organización de la Unión Americana de Libertades Civiles del Distrito de Columbia. Al igual que otros, dice que la responsabilidad recae en gran medida en el Presidente, que escuchó el testimonio de docenas de testigos en la última audiencia.
“Estamos esperando que el concejal Phil Mendelson haga algo con el proyecto de ley ahora”, dice Davis.
Los defensores y los legisladores han hecho numerosos intentos de aprobar proyectos de ley de despenalización de la venta ambulante en el pasado. Aunque esta vez se han hecho algunos progresos, los dos proyectos de ley aún no han recibido una fecha de seguimiento para su votación en el comité. Sin eso, es poco probable que la legislación pueda ser aprobada por el Consejo de D.C. en esta sesión legislativa.
Este artículo fue traducido al español por Teresa Frontado.
Héctor Alejandro Arzate